Manel
Este verano, del 27 de julio al 2 de agosto, nuevamente ha tenido lugar en Tarrés el encuentro de aquel grupo de niños y niñas de la Comunidad de Jesús que “no tuvieron nombre”, nun-ca he acabado de saber si es que no se consiguieron poner de acuerdo o es que, de hecho, tampoco querían. Pero vaya, la cuestión es que las ganas de reencontrarse y de crear un espacio de convivencia sí que la conservan. Y producto de todo, son estos días frenéticos de colectividad humana intensiva dentro y fuera de las casas de los “matris”.
Desde hace ya algún tiempo el en-cuentro de verano cuenta con unos participantes que centran la actividad cotidiana: los hijos y las hijas. De este modo, la vitalidad de los niños y la afinidad personal que se ha forjado durante toda una vida, da lugar a una experiencia gratificante y enriquece-dora para todos y todas las que parti-cipamos, para los que vienen de lejos y para los que nos hemos añadido por el camino.
Así, entre baños en la piscina, comi-das trepidantes, excursiones al río, “amasadas” de pizza, personajes es-trafalarios y tiendas de campaña, han transcurrido unos días que sabemos que alimentan a los más pequeños de aquello que no cabe en los mejores currículums, ni en tratados pedagógi-cos depurados... Hablo simplemente de las ganas de compartir aquello que seguro que es nuestro y sólo nosotros podemos construir, aquello que le dicen vida.
Noticia publicada en Més a Prop 52:
http://www.carlosdefoucauld.org/ComunidadJesus/Mesaprop/52/mesaprop52.htm