El libro, publicado en catalán y pendiente de su traducción al castellano, fue presentado por Josep M. Soler, Abad emérito de Montserrat, el pasado 9 de diciembre de 2021. Para ver la presentación en catalán, haz clic en la imagen.
Título: Temps agraït pel testimoniatge de
Carles de Foucauld
Autores: Joan Figuerola i Josep Bofarull
Editorial: Editorial Claret, SLU
Año: 2021
Páginas: 136
encuadernación: Rústica
idioma: Catalán
Isbn: 9788491363941
Presentamos un libro que me parece de mucha actualidad por dos razones. La primera, es la próxima canonización de Carlos de Foucaluld anunciada para el 15 de mayo próximo, y el libro nos permite conocer mejor su vida y su enseñanza. Su ideal era imitar Jesús en la vida sencilla de Nazaret. Ahora la Iglesia reconoce públicamente que lo vivió en grado eminente y lo propone como maestro de vida para todo el mundo. La segunda razón por la cual me parece un libro de mucha actualidad es el llamamiento repetido del Papa Francisco a vivir a fondo la vida cristiana y, por lo tanto, a ser santos en la vida de cada día. Carlos de Foucauld no pretendía otra cosa y no enseña otra cosa.
Este libro que presentamos no es, pero, un libro directamente sobre el Hno Carlos de Foucauld, sino que presenta dos testimonios de vida guiados por su espiritualidad. Es un libro, pues, sobre la irradiación de Carlos de Foucauld en dos vidas, en dos vocaciones diversas, que procurando hacer vida su enseñanza han querido imitar Jesús. M. Teresa Masqué nos acaba de hacer la presentación de los dos autores. Tal como ha dicho, se trata de un laico natural de Reus, Joan Figuerola, arquitecto, casado con cuatro hijos y cinco nietas, y de un presbítero, Mn. Josep Bofarull, hijo de La Canonja. Los dos, unidos por vínculos de amistad desde hace años, se han dejado impactar por el Hno. Carlos y han ido modelando sus vidas de acuerdo con su testimonio. El uno, la vida de familia (de esposo, de padre y de abuelo), la vida profesional y su compromiso eclesial. Y el otro, su ministerio pastoral ejercido en varios lugares de la diócesis tarraconense, entre los cuales esta ciudad de Reus. El libro es un testimonio agradecido de lo que les han aportado las enseñanzas y el testimonio personal del Hno. Carlos de Foucauld. Además, los dos, para imbuirse mejor de su espiritualidad, peregrinaron a los lugares donde él había vivido los últimos años de su vida. Joan Figuerola, además del texto de la primera parte del libro es autor de las ilustraciones del libro; las hizo durante esta peregrinación, reproduciendo lugares y objetos relacionados con el Hno. Carlos y con el P. Peyriguère, discípulo suyo.
Una característica importante es que la experiencia de nuestros dos autores, es vivida en el entorno de la Comunidad de Jesús. Joan es miembro desde la época de sus estudios universitarios en Barcelona y Mn. Josep la conoció desde sus primeros tiempos de ministerio aquí en Reus donde entró en contacto con los inicios de la presencia en esta ciudad de la Comunidad de Jesús, de la cual Joan Figuerola era miembro..
En el texto se nos recuerdan los comienzos y la espiritualidad de la Comunidad, iniciada en Barcelona por Pere Vilaplana en 1968. Eran un grupo de jóvenes que querían vivir su compromiso cristiano en comunidad y como laicos en medio de la sociedad siguiendo la espiritualidad de Carlos de Foucauld y acogiendo las orientaciones del P. Estanislau Llopart, monje de Montserrat y ermitaño, y de Sor M. Montserrat Capsir, monja jerónima del monasterio de Sant Maties en Barcelona. Los primeros hermanos hicieron su compromiso en la ermita montserratina de la Santa Cruz, en la eucaristía presidida por el P. Estanislau el 29 de septiembre de aquel año 1968. Unos tiempos más tarde, también Joan Figuerola hizo su compromiso en la Santa Cruz y se integró en la Comunidad que reúne laicos comprometidos en matrimonio y algunos en el celibato. En la escuela del Hno. Carlos, procuran vivir y comunicar el Evangelio a través de la amistad fraterna y del amor hacia todo el mundo. Desde los inicios en la Santa Cruz, la vinculación de la Comunidad con el monasterio de Montserrat ha estado muy estrecha, y durante muchos años, y todavía hoy, ha habido un monje que ha acompañado la Comunidad de Jesús y sus abades lo han seguido solícitamente.
Esta relacióncon Montserrat explica mi presencia entre vosotros este anochecer. Pero, volvamos al libro que presentamos. Tiene un prólogo del Hermanito de Jesús Marc Hayet, que durante un periodo fue Responsable general de la Fraternidad de los Hermanos de Jesús y está muy vinculado con la Comunidad de Jesús la cual conoce bien, entre otras realidades, el centro de Tarrés. En su escrito recuerda, entre otras cosas, uno de los puntos fundamentales de la espiritualidad del Hno. Carlos de Foucauld: “ver en todo ser humano un hermano”. De aquí que el Hno. Carlos mismo sea conocido también como “el hermano universal”. De este punto tan fundamentalmente cristiano, el Hno. Carlos --como recuerda el Hermanito Marc Hayet en el prólogo hablaba cómo del “apostolado de la bondad”. Y a continuación el autor del Prólogo dice: esta “es, sin duda la aportación más original a la misión de la Iglesia: revelar que este anuncio del Evangelio a través de la vida cristiana es la tarea de todo cristiano y que por esta tarea los cristianos laicos están quizás mejor preparaos” (p. 8). Por eso Carlos de Fouauld quería que hubieran grupos de bautizados (sobre todo laicos, pero también sarcerdotes y religiosos) que “se comprometieran, cada uno allá donde se encontrara, a impregnarse del Evangelio para dar testimonio en su entorno vital, alimentándose de la Eucaristía, con una fe muy fuerte en el potencial del Evangelio” (cf. ibídem). Este deseo del Hno. Carlos ha dado nacimiento a varias realidades en la Iglesia, entre las cuales hay la Comunidad de Jesús y, más concretamente la experiencia testimoniada por los dos autores en el libro del cual tratamos.
El libro contiene, también, una breve presentación de Mercè Ferrer, Primera servidora de la Comunidad de Jesús, en la cual habla de los dos autores y de su vinculación entre ellos y con la Comunidad.
Después de estas dos aportaciones (el prólogo y la presentación) viene el contenido propiamente tal de la obra que presentamos. Me parecen significativos los títulos que cada uno de los dos autores ha dado a su parte. Joan Figuerola la titula “Discreta compañía a lo largo de los años, dando a entender que desde que conoció la persona de Carlos de Foucauld en su juventud, se ha sentido acompañado por él, por sus enseñanzas, por su presencia espiritual.
Mn. Josep Bofarull titula su parte “Un testimonio que me ha acompañado durante toda mi vida”, dando a entender, también, que la persona y la obra del “hermanito universal” lo ha acompañado y guiado en su vida personal y en su ministerio presbiteral. Los dos, pues, bajo la imagen común de la “compañía” nos exponen lo que Carlos de Foucauld ha estado para ellos y por eso el título del volumen hace referencia al agradecimiento de los dos por lo que el Hno. Carlos ha significado y significa para ellos.
No entraré en el contenido de sus aportaciones porque ellos mismos nos lo expondrán a continuación. Pero sí que querría decir, todavía, dos cosas. La primera es que ambos textos, si bien están escritos con estilos diferentes, tienen una redacción fluida y amena que hace agradable la lectura y que ayuda a penetrar el contenido. La otra cosa que querría decir es que los dos, ni que sea de una manera indirecta, escriben desde lo que podríamos denominar “el género confesión”, el prototipo del cual son las Confesiones de san Agustín, un Padre de la Iglesia que vivió entre los s. IV y el V. Agustín narra su vida y sus inquietudes pero lo hace dirigiéndose a Dios. Reconoce que es Dios quién lelleva y le agradece la solicitud amorosa que ha tenido y tiene con él incluso cuando él, Agustín, estaba lejos de Dios. En el libro “confiesa”, reconoce como Dios ha estado presente en su vida y lo ha acompañado, si bien respetando siempre su libertad. Pues, bien. Joan Figuerola y Josep Bofarull confiesan, reconocen, en sus escritos respectivos como providencialmente Dios los ha acompañado y guiado fundamentalmente a través del testimonio del Hno. Carlos y de la comunión fraterna que suscita su personalidad; y también a través otras personas que quieren vivir el Evangelio según el testimonio del “hermano universal”. Nos relatan el camino espiritual que han hecho tomando el ejemplo de la vida escondida de Nazaret que Foucauld vivió, procurando encarnar el Evangelio a base de hacerlo plegaria y vida y procurando ser hermano de todo el mundo. Este camino ha dado sentido a su existencia y ha iluminado todos los momentos llenándolos de paz. De este modo van aconteciendo contemplativos en la acción.
El libro acaba con la plegaria de abandono compuesta por el Hno. Carlos. Los dos autores del libro y muchos y muchos que la conocen, la rezan cada día. Es una plegaria que expresa el abandono confiado en manos del Padre del cielo para que haga su obra, con la certeza que en su amor buscará siempre el bien de quien se le abandona y se fía de él. Un abandono que lleva a aceptar todo lo que el Padre quiera y a hacerlo con acción de gracias movido por el amor filial.
He empezado mis palabras diciendo que este libro es de mucha actualidad por dos razones. Por la próxima canonización de Carlos de Foucaluld. Y por el llamamiento repetido que el papa Francisco hace para que vivamos de una manera profunda el
Evangelio –él habla a menudo de “la santidad”- en la sencillez de las cosas de cada día y sin hacer demasiado ruido. En este sentido, el libro del cual hacemos la presentación nos lleva –tal como he dicho- el testimonio de dos cristianos queexponen en plan de “confesión”, de reconocimiento agradecido, lo que les ha aportado el mensaje espiritual de Carlos de Foucauld, para vivir el Evangelio en la cotidianidad de las relaciones familiares, de la vida fraterna en la comunidad, deltrabajo y del ministerio pastoral, del compromiso social, etc. nutridos por la plegaria. El ejemplo de la vida escondida del Hno. Carlos y la recepción que han hecho nuestros dos autores nos remite a la llamada repetida del Papa Francisco a vivir a fondo la vida cristiana y, por lo tanto, a ser santos en la vida de cada día, dejándose llevar y trabajar por el Espíritu Santo. Es un llamamiento dirigido a todo el mundo, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, laicos, sacerdotes, diáconos y miembros de la vida consagrada, laicos... El Papa los denomina “lossantos de la puerta de al lado” (cf. Gaudete te exultate, 6 [citado EG]).
La lectura del libro me ha sugerido esta expresión “santos de la Puerta de al lado” porque el testimonio que da abre la puerta hacia este ser “santos de la puerta del lado”. El Papa Francisco usa esta expresión para distinguirlos de los canonizados o beatificados, la santidad de los cuales es más conocida. Los “de la puerta del lado”, en cambio, viven la santidad, las bienaventuranzas, en las cosas de cada día y sin hacer ostentación. El Papa pone como ejemplos de estos santos “lospadres que cuidan con amor los hijos, los hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a casa, los enfermos y los ancianos que mantienen la sonrisa”, etc. (EG, 6). Es decir, los “santos de la puerta de al lado” –para decirlo con palabras del Papa en “Gaudete y exultate” (Alegraos y celebradlo) son “aquellos que viven cerca nuestro y son un reflejo de la presencia de Dios o, para decirlo de otro modo, son la clase media de la santidad” (EG, 7). “Clase media” aquí no quiere decir llevar una vida mediocre, sino vivir la santidad en la simplicidad de las cosas de cada día, muy a menudo sin hacer cosas vistosas ni grandiosas. Hay muchagente en el mundo que procura vivir así. Ciertamente, son muchos aquellos que, también cerca nuestro, nutridos y fortalecidos por una vida de plegaria, procuran sin hacer ruido vivir el Evangelio a fondo en el amor a Dios y a los otros.
El amor a Dios y a los otros, son dos elementos que van muy juntos porque, como recuerda Joan Figuerola, citando unas palabras del Hno. Carlos de Foucauld, “el medio para adquirir la caridad hacia Dios es practicándola hacia los hombres” (p. 20). Esto quiere decir, también, vivir un amor que lleva a trabajar por una sociedad más justa y fraterna, por la paz y el diálogo que establecepuentes, para curar heridas del corazón y ser portadores de esperanza. Los dos textos que forman el libro nos indican de una manera práctica y atrayendo como podemos traducir el Evangelio en la práctica de cada día, en todas las situaciones. Y a saber ser hermanos de toda persona humana. Efectivamente, como dice Joan Figuerola en su parte del libro, y Mn. Josep Bofarull podría decir lo mismo: “querría que el lector viera en mis palabras un reflejo de lo que he vivido” (p. 18).
Por su parte, Mn. Josep dice de su parte del libro, y creo que también Joan Figuerola podría decir lo mismo de la suya: “si la lectura de estas líneas anima a alguien a acercarse al hermanito universal, Carlos de Jesús, para vivir según su carisma, habré conseguido la principal intención que tienen (cf. p. 73). Es una invitación a todos nosotros, pues, a leer el libro y a continuarlo con nuevos capítulos con nuestra vida de cada día. Será el camino que nos dirigirá a ser “santos de la puerta de al lado”. Muchas gracias!