Sor Magdalena Rivera Albiol, clarisa

«Sí, mi encuentro con Jesús será un encuentro de amor, porque ya lo es ahora en la fe. Mi espíritu se funde en el suyo, es una intimidad de Amor y, en medio de tantas cosas, ésta es la fuente de mi paz, de mi confianza y mi íntima felicidad. La muerte será un abrazo de amor.»
 
Así me escribía sor Magdalena en los días en que me comunicaba alborozada la gran noticia. Le acababan de diagnosticar un cáncer irreversible que le abriría las puertas de la gloria. Veía cercana la hora del abrazo nupcial con Jesús. El apasiona-do amor que siempre sintió por el Señor, se manifestaba ahora incontenible.
 
Concentró su esfuerzo en dos propósitos: el primero ayudar a la comunidad tanto como sus fuerzas se lo permitieran. «Realmente me esfuerzo mucho. Desde el pri-mer día lo he dicho: en cuanto me sea posible mantendré la normalidad, por mí y por vosotras.» El segundo, manifestar gratitud, ánimo y alegría, evitando ser causa de tristeza. Sor Magdalena hizo de su vida una oblación generosa no siempre com-prendida. Al final ha resplandecido el tesoro escondido, pues un testimonio de fe tan firme no se improvisa.

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Testimonio publicado en Cataluña Cristiana y Més a Prop 52:

Evangelizar desde la cotidianidad

En el retiro del 20 de abril del curso pasado, los hermanos de comunidad reflexionamos y compartimos en profundi-dad el sentido de nuestro compromiso en pleno siglo XXI y como vamos configurando nuestra vida a los valores evangélicos.
 
De aquel encuentro salió un documento que reunía nuestra reflexión en torno a tres aspectos:
1.- Evangelizar desde la cotidianidad
2.- Los sacramentos como vivencia comunitaria
3.- Servicio de la caridad: ¿quién es mi prójimo?
Entendemos el primero y tercer puntos como anunciar la Buena Nueva a todas las gentes desde la perspectiva de la solidaridad con los pobres. Sólo cuando nos damos, somos capaces de encontrar al otro. En palabras del Papa Francisco: ”…. En la medida que tenemos atención de los necesitados, estamos tocados por Cristo”
 
En el retiro del último 15 de junio, compartimos algunas experiencias personales de implicación en el servicio de la caridad de algunos hermanos de comunidad. He aquí su testimonio y otros añadidos posteriormente, que también nos hablan de la solidaridad con los más débiles de nuestra sociedad.